martes, 20 de octubre de 2015

PAULO VI: ABOGADO DE LOS POBRES

La humanidad puede conmoverse ante la violencia, la injusticia, el talento, el aplastador avance de la ciencia y la tecnología, el hambre, la enfermedad. Ante todas y cada una de estas realidades que lo acosan y lo desbordan, el hombre-también a veces- pide misericordia.
Paulo VI con la investidura de Sumo Pontífice, representante del peso y la fuerza de la Iglesia, dio una respuesta a ese convulsionado y suplicante mundo e hizo pensar a los defensores de esquemas agraviantes, a los inescrupulosos y a los cómodos.
El 26 de Marzo de 1967 lanza la encíclica “Populorum Progressio,  Desarrollo de los Pueblos, un documento comparable a la Rerum Novarum de León XIII y alimentado en las concepciones humanísticas de Mater Et Magistra y Pacem  in Terris de Juan XXIII.
“No se puede amar con armas ofensivas en la mano”, había dicho Paulo VI, dos años antes en la Asamblea de las Naciones Unidas, en la que se confesó el abogado de los pueblos pobres. Era un preanuncio de su encíclica, donde penetró en la sensibilidad de los oprimidos y en la vanidad de los oprimentes.
Populurum Progressio habló de destrucción nuclear, hambre, explosión demográfica, ira, propiedad privada, colonialismo, capitalismo liberal. Y estas fueron algunas de sus definiciones: “La tierra ha sido creada por Dios para todos los hombres. El derecho de propiedad y de libre comercio están subordinados al derecho fundamental que tiene cada uno a encontrar lo que necesita”.

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Paulo VI: papa justo, bondadoso y equilibrado.

LO QUE NO EXISTE
Ante las exigencias fundamentales del bien común no existe derecho incondicional ni absoluto de propiedad. “Es la reforma de lo que hay que realizar para combatir y vencer la injusticia ¿Qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma? No sacrificar para vivir las razones de vivir…
Decía Paulo VI sobre el colonialismo: las potencias coloniales al retirarse a veces han dejado una situación económica vulnerable, ligada por ejemplo al monocultivo, cuyo rendimiento económico está sometido a bruscas y amplias variaciones.
Sostenía respecto a los conflictos sociales: “Mientras que en algunas regiones una oligarquía goza de una civilización refinada, el resto de la población, pobre y dispersa, está privada de casi todas las posibilidades de iniciativa personal y de responsabilidad, y aún muchas veces viviendo en condiciones de vida y de trabajo indignas de la persona humana…
Un idioma claro, rotundo que condena como “escándalo intolerable” la carrera armamentista como al liberalismo. “La ley de la oferta y la demanda beneficia al más fuerte. El libre intercambio sólo es equitativo si está sometido a las exigencias de la justicia social”. 
DIALOGO
La encíclica propicia el diálogo en función de las necesidades reales de unos y de las posibilidades de empleo de los otros, exhorta a los jóvenes a intervenir en sus postulados y concluye con un capítulo titulado: “el desarrollo en el nuevo nombre de la paz”.
A partir de allí los analistas incurrieron en los errores de siempre. La Izquierda se sintió protegida y amparada, el capitalismo liberal agredido, los políticos interpretados y los economistas analizados. Nada de todo eso era totalmente cierto.
El Papa Paulo VI había retomado el camino filosófico y teórico de la Iglesia. Fue un llamado de amor. Una invocación a la justicia. Una prevención contra los desbordes del hombre, cuyo verdadero peligro está en el mismo. Fue un documento para meditar. Las interpretaciones políticas no suelen “volar tan alto”. Fue la voz  del Papa.
Giovanni  Battista Enrico Antonio María Montini, Paulo VI, resultó el Papa 262° de la Iglesia Católica, soberano del Vaticano entre el 21 de Junio de 1963 hasta su muerte, el 6 de Agosto de 1978. Había nacido en  Concesio cerca de Brescia, Lombardia- Italia, el 26 de Septiembre de 1897.
Continuó el Concilio Vaticano II, la gran obra de su predecesor Juan XXIII y fomentó las relaciones ecuménicas con las iglesias ortodoxas, anglicanas y protestantes. Así logró el dialogo con otras religiones y pensamientos, sin excluir a nadie. Era un humilde servidor de la humanidad y exigió cambios significativos de los acaudalados a favor de los pobres.

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Con el Presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy.

ARZOBISPO
Entre 1922 y 1954, trabajó en la Secretaria de Estado de la Santa Sede. Uno de los más cercanos e influyentes colaboradores del Papa Pio XII, quien lo nombró en 1954 Arzobispo  de Milán, la diócesis más grande de Italia y se convirtió automáticamente en Secretario de la Conferencia Episcopal italiana.
Cardenal en 1958, por decisión de Juan XXIII y años después  Papa. Tomó el nombre de Pablo para indicar su misión renovadora en todo el mundo de la difusión  del mensaje de Cristo. Reabrió el Concilio Vaticano II y se hizo cargo de la interpretación y aplicación de sus mandatos.
Un gran devoto, animador de congresos marianos y visitante de varios santuarios. Publicó varias encíclicas. Nombró a María como la Madre de la Iglesia durante el Concilio. Durante su pontificado se llevaron a cabo muchos cambios en el mundo, revueltas estudiantiles, la guerra de Vietnam y otros trastornos mundiales. El pontífice trató de entenderlos, pero al mismo tiempo, defendió la fe cristiana que se le había confiado.
Presidió la apertura de la puerta santa de la Basílica de San Pedro, el 24 de diciembre de 1974, dando inicio al jubileo del siguiente año que fue seguido por aproximadamente mil millones de personas, en todo el mundo. 
BEATIFICACION
Entre los cardenales que nombró tres llegarían a ser sus sucesores: Karol Wojtyla quien tomó el nombre de Juan Pablo II, Albino Lucioni quien fue Juan Pablo I y Joseph Ratzinger electo Papa bajo el nombre de Benedicto XVI.
Su proceso de beatificación comenzó el  el 11 de Mayo de 1993 y ya fue declarado como tal durante la misa de clausura del sínodo extraordinario de obispos sobre la familia realiza el 2014, por decisión de los organismos de la iglesia pertinentes y la  aprobación del actual Papa Francisco.
El pontífice fue el segundo de los tres hijos de Giorgio Montini que era abogado, periodista, director de la Acción Católica y miembro del Parlamento de Italia. Su madre, Giudetta Alghisi, perteneciente a una familia noble. Tuvo dos hermanos: Franceso, médico, y Ludovico, letrado  y político.
Asistió a la escuela Cesare Arici, dirigida por Jesuitas. Su educación fue interrumpida a menudo por episodios de enfermedades. Entró en el Seminario de Brescia donde se convirtió en sacerdote. Celebró su primera misa en su pueblo natal en la Iglesia de la Madre de la Gracia, la misma que estaba cerca a la casa de sus padres.
Concluyó sus estudios en Milán con un doctorado en Derecho Canónico.  Más tarde estudió en la Pontificia Universidad Gregoriana de la Sapienza. A los 25 años entró a trabajar a la Secretario de Estado de la Santa Sede. Laboró, asimismo, en la Nunciatura Apostólica de Polonia, con sede en Varsovia.

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En pleno acto religioso

EN LA GUERRA
Profesor de Historia de la Academia Pontificia para diplomáticos en Roma. Durante la II Guerra Mundial, en el Vaticano y a petición de Pio XII, creó una oficina de información para los prisioneros de guerra que funcionó desde 1939 hasta 1947, la que recibió cerca de 10 millones de solicitudes de información y produjo 11 millones de respuestas sobre las personas desaparecidas
Fue varias veces atacado por el Gobierno de Benito Mussolini, pero su labor cristiana continuó a favor de todos, sin ninguna exclusión. Creó la Pontificia Comisión de Asistencia que ayudó a gran número de refugiados de todas partes con viviendas, asistencia alimentaria y material.
Sólo en Roma esta organización distribuyó casi dos millones de porciones de comida gratis en el año 1944. Unas 15 mil personas vivían en Castel Gandolfo con la ayuda de la referida comisión. Conformó la Iglesia Asilo y protegió a centenares de miles de soldados que escaparon de los campos prisioneros: judíos,, antifascistas y de otras ideologías. Después de la Guerra y como Papa, la comisión la convirtió en una organización católica eficiente, Caritas italiana.
En su condición de Arzobispo de Milán, dirigió una diócesis que manejaba 1000 iglesias, 2 mil 500 sacerdotes y 3 millones y medio de almas. Allí construyó más de 100 iglesias. Juan XXIII lo nombró Cardenal, el 15 de Diciembre de 1958.
PAPA
En tal condición participaba en el  gobierno de toda la Iglesia. Lo que se tradujo en varios viajes al Africa incluido Ghana, Sudán, Kenia, El Congo, Rodesia Sudáfrica y Nigeria. En otras 15 travesías pasó por Brasil y Estados Unidos.
Cuando Juan XXIII murió de cáncer al estomago, Montini fue elegido sucesor en el cónclave correspondiente y, durante su impecable gestión, acabó con parte del esplendor externo y el ceremonial tradicional del papado.
En primer lugar no fue coronado y donó su propia tiara papal, un regalo de la Arquidiócesis de Milán, a la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington, Estados Unidos, donde en la cripta correspondiente está hasta ahora en exhibición.
Suspendió la mayor parte de las funciones ceremoniales de la antigua nobleza romana en la corte papal. También abolió la Guardia Palatina y la Noble, dejando sólo a la Suiza como el único cuerpo militar en el Vaticano.
Continuó el Concilio Vaticano II como renovación y modernización de la Iglesia Católica y de sus enseñanzas. Se incluyó la revisión total del oficio de la Santa Misa y de sus enseñanzas, evitando las definiciones dogmáticas.
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Conversando con tres religiosas.

PERDON
Agradeció a los representantes de otras comunidades cristianas su asistencia y les pidió su perdón, si es que la Iglesia Católica era la responsable de las separaciones. También recordó a los padres conciliares que muchos obispos del Este no habían podido concurrir porque los gobiernos comunistas prohibieron los viajes correspondientes.
El Concilio debatió sobre los textos de la Iglesia, el ecumenismo y la liturgia. Lo que se trató es garantizar que el espíritu del evento sea amistoso y abierto a la sensibilidad de las iglesias protestantes y ortodoxas, las  que  participaron en todas las sesiones. Un documento concreto reguló, posteriormente, la relación con los creyentes de otras religiones.
El Concilio concluyó el 8 de Diciembre de 1965 en la fiesta de la Inmaculada Concepción. Pero antes se había establecido el Sínodo de los Obispos, como institución permanente y órgano asesor del papado.
Renovó toda la curia y redujo la burocracia en el Vaticano, la racionalización de las congregaciones existentes y una representación más alta de los no italianos. Revolucionó las elecciones papales, ordenando que los cardenales de edad inferior a los 80 años podrían participar en futuros eventos de este tipo.
Por eso se invitó a todos los obispos a presentar su jubilación a más tardar al cumplir los 75 años. Este requisito se hizo extensivo a todos los cardenales. Con ello, el Papa podía ocupar los cargos con sacerdotes jóvenes e internacionalizar  el colegio cardenalicio.
CONCILIO
El Concilio Vaticano II hizo una revisión total del Misal Romano y se introdujo tres nuevas plegarias eucarísticas. A la vez se su suprimió las oraciones de larga duración, como las de al pie del altar y el último evangelio. La reintroducción de otras oraciones e incluso el uso de las lenguas vernáculas.
Creó la secretaria para las religiones no cristianas, rebautizándola luego como el Consejo Pontificio para el Dialogo Interreligioso. Lo mismo hizo con la Oficina Papal para el Desarrollo Económico y la Asistencia Catastrófica.
Para fomentar lazos comunes con las personas de buena voluntad, decretó un día de paz anual que se celebraría el primer día de cada año de enero.  Tratando de mejorar la condición de los cristianos detrás de la cortina de hierro, el Papa participó en una reunión con las autoridades comunistas varias veces, recibiendo  a varios de sus representantes. La situación de la Iglesia en Polonia, Hungría y Rumanía mejoró notablemente durante su pontificado.
Resultó ser el primer Papa que visitó los cinco continentes, ganándose el apodo del pontífice peregrino. Hizo diez viajes por el mundo que han sido continuados por sus sucesores  Juan Pablo II, Benedicto XVI y y Francisco.
Viajó a Tierra Santa, en 1964, donde se reunió con el Patriarca de Constantinopla Atenágoras I, logrando la revocatoria de los decretos de ex comunión lanzados en 1054 y que habían dado lugar al Cisma de Oriente con Occidente.

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Una multitud de católicos lo acompaña.

VIAJES
Participó en el Congreso Eucarístico de Bombay en India, visito Bogotá y Medellín en Colombia. Cincuenta años después de la primera aparición, estuvo en Fátima. Realizo una visita pastoral al Africa y en Filipinas fue el blanco de un intento de asesinato que, afortunadamente, no tuvo consecuencias mayores.
Envió un mensaje de buena voluntad del Apolo 11 de la Nasa para el histórico aterrizaje lunar. Actualmente, el documento descansa en la superficie lunar. El número de embajadas extranjeras acreditadas en el Vaticano se duplicó durante su pontificado.
Presentó las enseñanzas marianas con una orientación ecuménica. En el discurso inaugural de su encíclica “Eclesiam suam”, llamó a María como el ideal de la perfección cristiana. El Papa Francisco destacó que a este pontífice el pueblo cristiano le estará agradecido siempre
Precisamente su  otra encíclica  Mense maio, del 29 de Abril de 1965 se centró en la Virgen, como el camino de las personas que  van  hacia Cristo. La Encíclica Eclesiam suam, de su autoría, versa sobre la identificación de la Iglesia con el Cuerpo de Cristo.
Publicó Misterium fidei y allí trató el misterio de la fe, oponiéndose a las nociones relativistas que le han dado a la Eucaristía sólo un carácter simbólico. La Iglesia, según Paulo VI, no tiene motivos para abandonar el asunto de la creencia que es fundamental.
CELIBATO
Trató sobre el Celibato sacerdotal  luego de que la Iglesia fue cuestionada y muchas de las prácticas antiguas revisadas. Considero fundamental su vigencia como reafirmación de disciplina. Una práctica de especial importancia, estado ideal y obligatorio para los sacerdotes católicos.
De sus  encíclicas, una de ellas es la Humanae vitae, publicada el 25 de Julio de 1968. En el documento reafirmó el punto de vista de la Iglesia sobre el matrimonio, las relaciones conyugales y la condena permanente del control de la natalidad artificial.
Para este Papa, las relaciones conyugales son mucho más que una unión entre dos personas. Constituyen amor en medio de Dios. La transmisión de la vida humana es un papel en que las personas casadas colaboran, libre y responsablemente, con el creador.
Esta alianza divina, de acuerdo a Paulo VI, no permite decisiones humanas arbitrarias que puedan limitar la providencia divina. La cuestión de la procreación supera las disciplinas de la biología, la psicología, la demografía y la sociología. La razón de esto es porque el amor conyugal tiene su origen en Dios.
Paulo VI  realizó 6 consistorios entre 1965 y 1977 en los cuales se promovieron 143 cardenales. Sus sucesores hasta Benedicto XVI fueron designados por él. Cinco de los 20 cardenales procedieron del Africa, uno de ellos hijo de un jefe de una tribu que tenía 50 esposas.


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Con Juan Pablo II y Juan XXIII

MUERTE
El 16 de Marzo de 1978, su amigo de juventud Aldo Moro político demócrata cristiano, fue secuestrado por las brigadas rojas que mantuvieron en vilo a la ciudadanía italiana durante 55 días. El  dirigente pidió la ayuda del Sumo Pontífice.
A sus 80 años, el Papa escribió una carta a los captores, rogándoles de rodillas, su liberación. Algunos integrantes del gobierno lo acusaron de haber tratado, muy amablemente, a los malhechores.
 El  continuó buscando formas de pagar el rescate. Pero todo fue en vano. El 9 de Mayo de 1978, el cuerpo acribillado a balas del secuestrado fu encontrado a bordo de un coche en una de las calles de Roma. Visiblemente afectado y conmovido, el Papa presidió su funeral en la Catedral de San Juan de Letrán.
Dejó el Vaticano el 14 de Julio de 1978 y se dirigió a la residencia de Castel Gandolfo. Aunque se encontraba enfermo se  reunió con el Presidente italiano, Sandro Pertini, durante dos horas. Por la noche vio una película del oeste en televisión. Sufría problemas respiratorios y necesitaba oxigeno.
Al día siguiente domingo, en la Fiesta de la Configuración, rezó el Angelus. Estaba cansado. Permaneció en cama con fiebre. Sin embargo, participó en la misa a las 6 de la tarde, comulgando. A pocas horas, sufrió un infarto al miocardio y luchó por su vida durante tres horas. El Sumo Pontífice murio, el 6 de Agosto de 1978, a las 21.41, con 80 años a cuestas.
El Papa tuvo un funeral austero y sencillo, hecho que se vio patente en su ataúd que era de madera, sin adornos ni condecoraciones. Sobre este, durante las exequias, se colocó un libro de los Evangelios. Enterrado bajo el suelo de la Basílica de San Pedro. Un pontifice que pasó la historia, brillando por su bondad.

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