martes, 20 de octubre de 2015

LAS EJEMPLARES SANCIONES DE NUREMBERG

A las 14.18 del día 1° de Octubre de 1946, el Presidente del Tribunal Interaliado de Nüremberg,  Sir Geoffrey Lawrence, declara  abierta la audiencia. Un clima de tensa expectativa sucede al anuncio. Durante semanas han desfilado a través de relatos escalofriantes, escenas terribles. Hombres y mujeres que morían por hambre, frío y falta de atención.
Cámaras letales, suicidios forzados. Fusilamientos. Los nombres trágicos de los campos de Flossemburg y Buchenwald han sido pronunciados muchas veces, casi en voz baja. El terrible panorama de la Segunda Guerra Mundial, con millones de vidas sacrificadas, de pueblos desplazados, es descrito por el Fiscal General David Maxwell Hyfe.
Todo indica que esta vez nadie escapará al castigo. Que no ocurrirá lo de 1918 expresado en la respuesta dada por un alemán a esta pregunta: “Si pierden la guerra, ¿qué harán? “Organizaremos la simpatía”. La compasión es una palabra sin sentido en Nüremberg.  Y la justicia tiene acentos inexorables.
En la tarima de los acusados ya no hay conversaciones, ni furiosas anotaciones. Solamente el Fiscal, con su tenaz mascar de un chicle de goma, rompe la tensión y la seriedad con que todos aguardan el fallo.
Otros acusados, que antes parecían despreciar al magistrado, considerándolo un intermediario de segundo orden, ahora lo esquivan agachando la cabeza. Todos están considerablemente más compuestos.


Bancada de acusados. Adelante: Goering, Hess, von Ribbentrop.

LOS CRIMINALES
Goering inclinado y sombrío. Speer, con el cetrino rostro enrojecido, mira al acusador de hito en hito, parece calmo e interesado sin apasionamiento. Esta falta de emoción, salvo el rubor, duró hasta que se mencionó que él era el amo del campo de concentración de Mauthausen y de las guaridas de esclavos en Krupp.
Entonces bajó los ojos por un instante, pero se rehízo. Kaltenbrunner también mira al suelo y toma notas de vez en cuando. Hess se inclina hacia adelante, apoya el codo en la barandilla y se sostiene la cabeza con una mano, con el aspecto de sufrir náuseas.
Y sobre todos los procesados se cierne la sombra de la horca, que la sentencia confirma. En silencio abandonan los condenados la sala del tribunal mientras la noticia del veredicto final se expande, repercutiendo en todo el mundo.
A las 22.55 del 15 de Octubre de ese mismo año, víspera de la ejecución de los condenados, el centinela que custodiaba a Goering  lo vio retorcerse en la cama. Llamó al cabo de guardia que, a su vez, hizo otro tanto con el médico de la prisión y el capellán. 
CIANURO
Todos ellos eran testigos del estertor de la muerte. Junto al suicida se encontró un sobre rasgado por la parte superior, con la anotación “H. W. Goering” en lápiz y que contenía tres escritos y un receptáculo de bronce hecho con una cápsula de bala.
El examen de los restos reveló la presencia de fragmentos de vidrio en la boca y un olor que para los médicos indicaban la existencia del cianuro de potasio. Ese potente tóxico formaba parte del equipo habitual de los jerarcas nazis y uno similar le quitaron a Goering al llegar a Mondorf, en Luxemburgo. Jamás se pudo establecer como, estando en la prisión, este hombre había obtenido la segunda cápsula.
Al día siguiente por la mañana, 16 de Octubre, marcharon los condenados al cadalso. Ribbenttrop fue el primero de ser sacado de la celda, en el gran salón donde imperaba el presentimiento de la muerte, hasta el vecino gimnasio donde se levantaban tres horcas.
Una leve brisa agitó su cabello despeinado. Le quitaron las esposas y le ataron las manos a la espalda. Después, precedido por un coronel y escoltado por soldados, caminó con firmeza hacia el patíbulo.
Al pie de los  13 escalones, al terminar los cuales pendía la soga, un oficial le dijo: “”Declare su nombre”. El requerimiento formulado en inglés fue traducido al alemán. Pero siguió en silencio. Le fue repetido y entonces contestó: “Joachim von  Ribbenttrop”.


Otros acusados.

PALABRAS
El oficial  ascendió primero. Lentamente y entre dos guardias, subió el ex Canciller del Reich ¿Quiere decir sus últimas palabras? Ribbenttrop no mira al interpelante, pero sigue con la vista fija en un punto remoto y con voz penetrante exclama, acentuando con énfasis la frase: “Dios proteja a Alemania”.
Una extraña quietud desciende sobre la sala al terminar el ruido de la ejecución y la soga de 13 enlazaduras cuelga tirante para la trampa. Dos horas después otros nueve siguen la misma suerte. Ha bajado el telón sobre el último drama al que dio lugar la Segunda Guerra Mundial.
Los Juicios de Núremberg fueron un conjunto de procesos judiciales emprendidos por iniciativa de los países aliados, vencedores de dicha conflagración, en los que se determinaron y sancionaron las responsabilidades de los nazis alemanes colaboradores directos de Adolfo Hitler.
Ellos cometieron diferentes crímenes y abusos contra la humanidad en nombre del III Reich Alemán, desde el 1° de Septiembre de 1939 hasta la caída del nefasto régimen de esa nación ocurrida en Mayo de 1945.
Los juzgamientos se desarrollaron en la ciudad alemana del mismo nombre entre el 20 de Noviembre de 1945 y  Octubre de 1946. Lo que tuvo mayor repercusión fue el conocido como “Juicio  Principal” dirigido por el Tribunal Militar Internacional.
DELITOS
Los delitos imputados a los acusados fueron de tres tipos. Los referentes a crímenes de guerra con la existencia de asesinatos, torturas y violaciones contrarias a las leyes.  Los que se denominaban contra la humanidad, en medio del exterminio y la muerte en masa y la guerra de agresión, sobre la base de una premeditación para alterar la paz que era entendida como un proceso que atenta en contra  la seguridad interior de un estado soberano.
El Tribunal estuvo integrado por, uno titular y otro suplente, de cada país de un total de cuatro ganadores de la guerra. Entre los primeros: Geoffrey Lawrence (Reino Unido), Francis Biddle (Estados Unidos), Henri Donnedieu de Vabres (Francia) e Iona Nikitchenko (Unión Soviética).
En el juicio principal, la acusación comprendió a 24 jerarcas nazis. Un total de 11 de ellos, condenados y ejecutados a pena de muerte en la horca, que se cumplió el 16 de Octubre de 1946. La máxima sanción contra Martin Borman, Secretario General del Partido Nacional Socialista Alemán, se hizo en su ausencia. Posteriormente se supo que falleció antes, durante  la caída de Berlín. Goering se suicidó en la víspera.
También se registraron tres condenas a cadena perpetua contra las siguientes personas: Walter Funk, Ministro de Economía, Rudolf Hess, Ayudante de Hitler y el Marino Erich Roeder. Dos a veinte años, una a l5 y otra a 10. Un total de  3 personas, absueltas de sus cargos.
De 4,850 procesamientos individuales,  611 personas resultaron acusadas por sus actuaciones delictuosas en la Gestapo la SS y el Partido Nacional Socialista, los temibles nazis Entre muchísimos otros escenarios de la guerra.


El Tribunal en sesión permanente.

CASOS MAS SONADOS
 Los casos más sonados fueron: el de Karl Dönitz, gran almirante de la flota alemana y sucesor de Hitler,(10 años) el de Hermann Goering, Comandante en Jefe de la Luftwaffe y Presidente del Parlamento Alemán (suicidado), Alfred Jodl, Jefe del Estado Mayor de la Wehrmacht, (ahorcado)
Asimismo: Wilhelm Keitel, Jefe del Alto Mando de la misma organización (ahorcado), El Ministro de Educación y Territorios Ocupados, Alfred Rosemberg, autor del libro racista “El Mito del Siglo XX” (ahorcado), el Canciller Joachim von Ribbentrop (ahorcado), el Ministro de Armamentos, Albert Speer (20 años) y el Embajador Franz von Papen (absuelto).
Entre quienes estaban  probadamente muertos figuraban el propio Hitler, Joseph Goebbels, el Ministro de Propaganda que se suicidó y Heinrich Himmler Capitán General de las SS, asesinado por una patrulla inglesa que lo capturó.
Los huidos previamente al procesamiento: Adolfo Eichmann y Josef Mengele. El primero oficial mediano de la SS, condenado  a muerte y ejecutado por un tribunal israelí y el segundo médico autor de experimentos inhumanos de extrema crueldad, en contra de niños y adultos, en el campo de concentración de Auschwitz.
Mengele de Alemania huyó a Italia y de ahí a la Argentina donde vivió varios años en el barrio de Florida, bajo el nombre de Helmut Gregor, trabajando en una compañía de de productos agrícolas. Cuando descubrieron su verdadera identidad y Alemania pidió su extradición, el criminal huyó hacia Paraguay.
 Luego se traslado al Brasil donde falleció ahogado en el mar. Ello ocurrió en 1979. Nunca lo capturaron por sus crímenes de guerra. Nüremberg definitivamente fue justicia ante tanta atrocidad.


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Mengele: siniestro y malvado personaje.


1 comentario:

  1. gran parte de criminales de guerra mas responsabilidad criminal, nunca fueron juzgados, y desaparecieron de historia en anonimato

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