martes, 26 de mayo de 2015

MONTERO: UNO DE LOS 4 ASES

Luchador infatigable del Perú tanto en el Combate del 2 de Mayo contra los españoles colonialistas como durante la Guerra del Pacífico, en que nos enfrentamos a los chilenos  invasores. Tal fue su mérito que lo hizo pasar de frente a la Historia como un ser humano integro, valiente y decidido a todo por defender la patria atacada por la desenfrenada ambición, en ambos casos. Aunque por lo de Chile recibió ciertas críticas, de parte de algunos sectores del país.  Pero lo cierto es que nadie es perfecto y su actuación se desarrolló de forma positiva, en líneas generales, siendo más sus aciertos que sus equivocaciones, cuando  fue Presidente Provisorio de la Nación en esas  épocas difíciles y de controversia, sucediendo a Francisco Garcia Calderón Landa que fue apresado y sacado, abusivamente, fuera del territorio nacional.
Lizardo Montero Flores, nacido en Ayabaca Piura el 27 de Mayo de 1832, se convirtió en uno de los cuatro ases de la Marina de Guerra junto con Grau, Manuel Ferreyros y Aurelio Garcia y Garcia. Alcalde de Lima durante un breve periodo en 1879. Hombre culto y amable que gustaba de la vida social. No fue ajeno a la política y resultó uno de los fundadores del Partido Civil, agrupación que comando el insigne Manuel Pardo y Lavalle.
Viajó a España en 1858 para retornar en 1862 y secundar la revolución de Mariano Ignacio Prado, quien lo nombró Comandante General de la Escuadra. En tal condición intervino en el  enfrentamiento del Callao de 1866. Después de ello, se desempeñó como Senador por Piura en más de una oportunidad: de 1872 a 1876 y de 1878 a 1879.
Contribuyó a develar la revolución de Nicolás de Piérola en contra de Pardo, desarrollada en el sur del país. En 1875 postuló a la Presidencia del Perú, pero perdió las elecciones frente a Mariano Ignacio Prado que asumió el poder al año siguiente.

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Lizardo Montero: héroe nacional

JEFE DEL SUR
Lo designaron como Jefe Militar de los departamentos del sur con sede en Tacna al estallar la Guerra con Chile, Allí, vale subrayarlo, no recibió por parte del Gobierno peruano la ayuda necesaria que le permitiese defender las tropas a plenitud.
Tras la derrota, el ejército aliado peruano-boliviano en la Batalla del Alto de la Alianza ocurrida en 1880, pasó a Lima para intervenir en la defensa de la capital. Así fue como luchó decididamente en las batallas de San Juan y Miraflores desarrolladas el año 1881, en plena invasión abusiva.
Con el cargo de jefe militar de los departamentos del norte, se trasladó a Huaraz y ostentando el puesto de Vicepresidente de la  República se hizo cargo del Poder Ejecutivo cuando el presidente provisorio, Francisco García Calderón Landa, fue apresado y confinado en Chile.
Estableció la sede del Congreso de la República en la ciudad de Arequipa y tras la firma del Tratado de Paz en Ancón por parte del General Miguel Iglesias en 1883, abandonó el país y se dirigió a  Bolivia y Argentina. Siete años después retorno al suelo patria y, tras la etapa de parlamentario, se retiró a la vida privada en 1895. 
EN LA MARINA
Nació en Ayabaca, Piura, el 27 de Mayo de 1831. Hijo de José Casimiro Montero del Aguila y de Gregoria Flores Izaga. Inició estudios en la Universidad de Quito en Ecuador. Sus familiares lo trasladaron a Lima y en 1851 ingresó como guardiamarina a  la Escuela Naval del Perú.
Con el grado de Alférez de Fragata paso a formar parte de la goleta denominada “Mercedes” que naufragó frente a Casma, pereciendo heroicamente su comandante Juan Noel y Lastra, quien se negó a abandonar su nave hasta que estuviera a salvo toda su tripulación.
Paso  a comandar la Fragata “Apurímac” a bordo de la cual secundó las incursiones revolucionarias que, Manuel Ignacio de Vivanco, efectuó a lo largo del litoral en 1857 y participó en los combates de Arica y Callao, durante esa guerra civil.
Cuando se le confió el mando del bergantín Lerzundi, secundó la revolución acaudillada por Prado en contra de Juan Antonio Pezet. Luego vino el Combate del 2 de mayo donde situó las unidades peruanas entre las naves españolas y la población del Callao. Así, firmemente, impidió la destrucción del puerto, en tanto que puso a los atacantes bajo los fuegos de las baterías costeras.
Montero se unió a otros marinos peruanos  para protestar contra la decisión de contratar a John Tucker como Director de la Armada peruana, en un plan de ataque contra las posesiones españolas en Filipinas. Por eso, fue sometido a juicio para ser finalmente declarado, por las autoridades competentes, inocente.


Los 4 ases: Grau, Montero, García y Ferreyros

PRESIDENTE
Durante la Guerra con Chile, Prado le dio el mando de las baterías de Arica y después lo nombró Jefe Político Militar del Sur. Grau pensaba que debería ser el Comandante General de la Escuadra. Ello, evidentemente, no ocurrió por razones políticas. Le correspondía por su capacidad militar.
Luego de lo que ocurrió con Garcia Calderón, la sede de su gobierno provisorio estuvo en Cajamarca. Luego en Huaraz y finalmente en Arequipa,  donde instaló el Congreso de la República que funcionó del 28 de Abril al  20 de Julio de 1883.
En el poder, continuó las negociaciones de paz con el gobierno chileno, pero sin acceder a concesiones territoriales. Al mismo tiempo, trabajó intensamente para proseguir la guerra junto a Bolivia luego de adquirir armamento en  Estados Unidos y Europa que, con gran esfuerzo, llegó a puertos argentinos, desde donde fue llevado a Bolivia y a Puno. Brindó importante ayuda a la resistencia dirigida por Cáceres, reforzando el Ejército de la Breña hasta en tres oportunidades
Una serie de infortunios y desencuentros hizo posible que Arequipa fuese tomada por los chilenos, mientras Montero y su ejército se replegaron hacia Puno. Ni el Comandante ni el pueblo mistiano pecaron de cobardía.

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Vicepresidente en tiempos de García Calderón
MUERTE
Tal hecho de carácter histórico fue comprobado por un experto en la materia: Daniel Parodi Revoredo en su libro “la Laguna de los Villanos. Bolivia, Arequipa y Lizardo Montero en la Guerra del Pacífico (1881-1883). Se trató de una intensa y bien planeada investigación en archivos peruanos y bolivianos con conclusiones de sólido respaldo documental. Montero si se preocupó de  de adquirir elementos bélicos y logró su cometido. Contrariamente a versiones reiteradamente difundidas sin fundamento.
Durante los años siguientes, el país vivió una época de anarquía con Miguel Iglesias detentando el poder en el norte del país. Mientras que Cáceres dominaba la sierra central. Montero salió del país, tras la firma del Tratado de Ancón en 1883.
Posteriormente retornó a suelo peruano. En los años postreros de su vida se desempeñó como Vocal del Consejo Supremo de Guerra y Marina. Tenía 73 años de edad, cuando lo sorprendió la muerte, el  5 de Febrero de 1905.
Mucho se ha discutido sobre la actuación del pueblo de Arequipa al final de la guerra del Pacifico. Hasta se ha dicho  que se registro sumisión ante el enemigo. Pero eso no es cierto y ha sido probado históricamente que se trataba de una falsedad.
DESMENTIDO
En efecto, el historiador Juan Guillermo Carpio, en distintas oportunidades, ha desmentido tal versión. Los mistianos lucharon a capa y espada contra el enemigo cuando los chilenos permanecieron 300 en la ciudad  protagonizando abusos de marca mayor. A la Iglesia de San Agustín la convirtieron en caballeriza. Las de Sachaca y Tiabaya fueron cuarteles.
Cierto es que la Ciudad Blanca en 1883 era tierra de nadie. Había caos y desorden en las calles. El Alcalde Diego Butrón fue asesinado por una turba de pobladores. La autoridad apoyaba la corriente de ceder territorio a Chile a cambio de la paz. Por eso lo mataron
Sin embargo, dos días antes, el Ministro arequipeño, Mariano Nicolás Valcárcel, firmó una carta en la que se comunicó el acuerdo entre autoridades militares y de gobierno que residían en la ciudad. Ellos hicieron, de todas maneras, resistencia al invasor.
LO que hubo en Arequipa no fue cobardía sino desconcierto confusión y falta de un plan para defenderla, señaló el ex diputado e historiador Javier de Belaunde Ruiz de Somocurcio, en un reportaje de octubre de 1883 hecho por la revista Caretas
Según Carpio Muñoz, luego de que el Ejército chileno ocupó Lima en 1881, buscó sin éxito un tratado de paz que consagrase sus ambiciones territoriales. Es decir apropiarse de Tarapacá, Arica y Tacna.
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Luchador infatigable en la Guerra del Pacífico.

VICEPRESIDENTE
Entonces se propició una Junta de Notables que, el 22 de Febrero de 1881, eligió al jurista arequipeño Francisco Garcia Calderón Landa como Presidente del Perú. El mandatario no favoreció los planes chilenos y por eso lo deportaron
Garcia Calderón designó a Montero como Vicepresidente. Este al reemplazarlo estableció su gobierno en Arequipa, ungida como capital del Perú debido a su posición geográfica estratégica. Montero ingresó junto a otros militares a la ciudad sureña, el jueves 31 de Agosto de 1882.
Ese mismo día el general cajamarquino, Miguel Iglesias que era el Jefe Militar del Norte, se rebeló contra Montero. Su acto conocido como el Grito de Montán planeó el reconocimiento de la derrota de la guerra y la firma de la paz con cesión de territorio.
El hecho fue condenado por varios pueblos incluido el de Arequipa que se negaron a aceptar la mutilación de la patria. Montero vivió 14 meses en la ciudad blanca. En ese lapso, la población se organizó para mantener a las tropas militares.
 Entonces, Arequipa jugó un papel fundamental heroico y participó de forma activa en la campaña del  sur con varios batallones de jóvenes y mantuvo el gobierno de Montero, según lo ha podido comprobar la historia.
Para algunas corrientes históricos como la que representa Carpio, Montero se equivocó cuando el ejército enemigo decidió tomar la ciudad blanca. Las tácticas de defensa fueron desconcertantes como ordenar el retiro de las tropas asentadas en Moquegua, lo que permitió el avance de los chilenos hacia territorio mistiano.
PRUEBAS
Dos pruebas concretas que Arequipa se mantuvo rebelde a la ocupación de Chile son los episodios de Quequeña y Cayma. El primero ocurrió, el 24 de Noviembre de 1883, cuando el sargento Francisco Agustín Román y dos soldados, Juan Fernández y  Francisco Valdebenito, intentaron abusar de una pobladora  de ese lugar.
Los pobladores, que vivían allí, mataron a dos de los desalmados y el tercero huyo con vida. El hecho, evidentemente y por razones que se explican por sí solas, tuvo represalias y concluyó con el fusilamiento de de seis pobladores arequipeños.
Otro hecho involucra a los mártires de La Higuera: Angel, y Pio Talavera, Mariano Huanqui y Mariano Huamán, asesinados por soldados chilenos al resistirse por completo al robo de de sus animales y sus ganancias. El incidente ocurrió en Cayma.
La población arequipeña vivió con rabia los días de la ocupación. Por eso es un error decir que  hubo sumisión, según lo ha comprobado la historia. Arequipa ofreció héroes, durante la guerra, de la talla de  Manuel Ugarte y Moscoso, Isaac Recabarren, Clodomiro Montero, Sebastián Luna, Carlos Llosa, Juan Antonio Portugal, Mariano Bustamante y Manuel Jesus Osorio.
HEROE
Nadie puede negarle, asimismo, la condición de héroe a Montero que se la jugó por el Perú, a pesar de cualquier error que se le pueda atribuir. La guerra la afrontó con honor y puso el pecho, tanto en Arequipa como en otros lugares del país.
El solo hecho de concretarlo, de por sí, implica el reconocimiento y la consagración a su actuación. Por cierto la equivocación que sostienen algunos no se puede borrar los innumerables aciertos que tuvo, según la versión de varios historiadores. Vale. (EdeN)

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