martes, 26 de noviembre de 2013

HERRERA, EL SOBERANO DE LA INTELIGENCIA

Conservador de conservadores con una connotación de capacidad insuperable convertido, a lo largo de los años  y dentro de una vida de constante estudio, en un pensador de polendas. Con ideas muy singulares en las que, por ejemplo, propugnaba que un grupo reducido debía de estar frente a la nación apoyado, por lo que él llamó, la soberanía de la inteligencia.
Bartolomé Herrera Vélez fue un sacerdote, filósofo y político que vivió entre 1808 y 1864 como parte eminente y brillante del clero peruano. Le tocó actuar públicamente, a mediados del siglo IX, en una época en que el Perú se estaba asentando y durante el predominio  de controvertidas  convulsiones políticas. Allí apareció este sacerdote con grandes ideales de reformar al país.
Nació en Lima el 24 de Agosto de 1808. Lo ordenaron sacerdote en 1831 y comenzó su actuación pública con un famoso sermón en las exequias del Presidente de la República, Agustín Gamarra, en 1842. Años claves para interpretar su valiosa existencia de aportes evidentes
 Por aquel entonces se ganó la fama de gran orador y hombre de ideas geniales. Lo nombraron Rector del Convictorio de San Carlos, cargo que ocupó 10 años. También fue ministro de varias carteras durante los gobiernos de Castilla y Echenique, llegando a ser Presidente del Congreso de la República.
Cabe aclarar que por aquella época estaba permitido que los sacerdotes interviniesen en política. Desde esos cargos, Herrera promovió una gran reforma educativa, social y moral. Pero su prematura muerte en 1864, siendo Obispo de Arequipa, truncó esos grandes ideales y no se llegaron a realizar los cambios que él proponía.


Bartolomé Herrera.

MORALIZADOR
Luchó por moralizar la sociedad teniendo en cuenta los valores cristianos y combatiendo a los enemigos de la religión considerados como tales a los liberales, según su opinión tan peculiar. Eso sí hubo una constante en su vida que la cumplió al pie de la letra: formar y educar juventudes, de las cuales salieron hombres ilustres que estuvieron al frente posteriormente en las principales  instituciones del país.
Sostuvo que para moralizar la sociedad peruana había que emprender una gran reforma educativa en ese sentido. Muchos pensadores sostienen que su pensamiento  terminó siendo escolástico. Las corrientes filosóficas imperantes tuvieron para él un sentido instrumental como medio para volver a la doctrina tradicional católica.
Le dio mucha importancia a la capacidad que tiene el hombre de conocer, querer y conformarse con la Ley Natural, la que aseguraba  provenía de Dios como parte de una visión positiva de la capacidad de la razón humana. 
PRIMERO DIOS
Aunque siguió principalmente a Santo Tomás de Aquino, también se valió de autores católicos contemporáneos suyos. Entre ellos Jaime Balmes a través del cual no sólo asimiló la Escolástica, sino también la filosofía del sentido común.
Ello le sirvió para explicar lo que llamaba el pensador las verdades más importantes sobre Dios y el Hombre, con una forma y un lenguaje acordes con la mueva mentalidad y la  sensibilidad de su época.
Reafirmó que la única fuente de todos los derechos del hombre es  la naturaleza creada por Dios, con una clara opción con los principios del derecho natural. En este campo propugnó  la doctrina del origen divino de la autoridad y dea predominio de la inteligencia.
Enseñó el concepto de Estado como un ser vivo y orgánico y como tal libre, independiente y soberano. Esa soberanía, insistió Herrera, le viene de Dios. A quien se le debe plena obediencia. Por esta misma concepción, defendió la pena de muerte y se opuso a la tolerancia de cultos
Según la sensibilidad de la época, no se veía nada raro defender esas posturas. Estuvo convencido que se debía rechazar todo lo que resquebrajase la unidad ideal del Estado. Tal vez hubo en Herrera una excesiva identificación entre el plano religioso y político. Por eso, precisamente, no pudo admitir, en ningún caso, la tolerancia religiosa, ya que no concebía una noción de estado peruano que no fuese confesional.
Para sus seguidores,  el aporte más importante fue su proyecto de reforma constitucional de 1860 basado en una concepción de la democracia en la que se pronunciaba por un gobierno fuerte, asistido por una representación selectiva de la sociedad.
PROVIDENCIAL
Sostenía que para hacer una constitución no bastaba consultar la opinión del pueblo como pregonaban los liberales, sino que se necesitaba el estudio profundo de la naturaleza humana y las circunstancias especiales de cada pueblo.
Había en Herrera una interpretación especial de  la historia. Entendió que es Dios, con su providencia,  el que permite los acontecimientos humanos y que se sirve de toda circunstancia, hasta de las guerras y las revoluciones. Todo ello para cumplir su plan redentor sobre el hombre.
En el caso peruano, el maestro enseñaba que el Señor había permitido la Conquista para darnos a conocer la religión cristiana traída por los españoles. Pero luego quiso también la independencia del país, a fin de que seamos una nación libre y responsable.
Como Obispo de Arequipa reformó el clero de esa diócesis, rehabilitó el antiguo palacio arzobispal, reconstruyó la Catedral ubicada como ahora en la Plaza de Armas y la abrió para el culto correspondiente.


Muy joven aún.

APORTES
En el campo político y en su condición de ministro de los gobiernos peruanos mejoró las finanzas, luchó por la formación del Ejército y la Marina en forma coherente con la compra de armamentos modernos, fortaleció las relaciones con el Brasil con quien se firmó el Tratado de Libre Navegación por el Río Amazonas, dispositivo internacional que permitió impulsar el comercio y el desarrollo de la selva.
Fomentó la inmigración de extranjeros, gestionando la llegada de la primera colonia alemana que vino al Puzozo, ubicado en territorio peruano. Hizo lo que estuvo a su alcance para el mejoramiento  de calles, plazas y parques de la Lima de aquella época y logró la construcción de las estatuas de  Cristóbal Colón y Simón Bolívar. Las mismas que hasta ahora existen en el Paseo  que lleva el apellido del descubridor de América y frente al Congreso de la República.
También dispuso la creación de las primeras líneas de ferrocarril en el país, realizó la primera petición al Congreso para la supresión del tráfico de esclavos,  prohibió que se cobre derechos judiciales a los indígenas, creó nuevos colegios en provincias y se dedicó especialmente a la educación de la mujer.  El colegio Belén, de las religiosas de los Sagrados Corazones, fue una realidad en la capital limeña.
Junto con ilustres abogados, puso en marcha la reforma del Código Civil de 1852 y se promulgó el de Enjuiciamiento de esta especialidad jurídica. Facilitó la restauración de las órdenes religiosas, especialmente la de los franciscanos que llegaron de Italia, ocupando el antiguo convento de los Descalzos.


Insignia del colegio que lleva su nombre.

INFLUENCIAS
Huérfano desde 1813, inició su formación intelectual bajo la dirección de Luis Vélez, su tío materno. En febrero de 1823, ingresó al Real Convictorio de San Carlos. Al ser evidentes sus aptitudes religiosas, fue el propio rector del convictorio, Manuel José Pedemonte, quien impulsó su dedicación al sacerdocio.
 Lo cautivaron las doctrinas del republicanismo y el regalismo, insinuando incluso sospechas contra el primado del Papa. Pero también se impresionó por las diversas lecturas del pensamiento de la Restauración francesa.
Específicamente las que tenían relación con el historiador político Francois Guizot. Coincidió totalmente con lo que se denominó el doctrinarismo español de la época de Isabel II.  Admirador empedernido de Juan Donoso Cortés , líder de la reacción española contra el liberalismo.
Fue designado Director de la Biblioteca Nacional y un año después obtuvo el curato de Lurín. En 1842, asistió, como Rector, al inventario de libros del Convictorio de San Carlos. Ese año leyó su famoso Sermón por acción de gracias por el aniversario de la Independencia, manifiesto  con fuerte contenido providencialista del francés Bossuet  y que marca una frontera en su pensamiento político. 
DIPUTADO
También formó  parte de la comisión revisora de los libros que ingresaban a la Biblioteca Nacional, dirigida en ese entonces por Francisco de Paula González Vigil. Profesor prestigiado de la  Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Introdujo los manuales de krausismo alemán, traducidos del francés por él mismo. Allí fue cuando, postuló que un grupo reducido debía estar al frente de la nación. Lo que denomino, la "soberanía de la inteligencia", inspirada en la filosofía francesa de la Restauración contra la "soberanía popular" jacobina de los liberales enarbolada por  Francisco Javier de Luna y Pizarro  y  José Gálvez Egúsquiza.
Su carrera política se inició con una diputación por Lima, en el año 1849. Fue presidente de esa cámara y  posteriormente asumió la Dirección General de Instrucción, creada por el presidente  Echenique.
 Viajó a Europa y se entrevistó con los principales ideólogos de la época. Trabajó como capellán para el Papa Pío IX. Más adelante, se encargó de los ministerios de Justicia e Instrucción Pública, Gobierno y Relaciones Exteriores. Suscribió la Convención Fluvial, por la que el Emperador reinante del Brasil reconoció a las naves peruanas el derecho de libre navegación por el Amazonas.
Designado  Obispo de Arequipa, tomó posesión de su sede el 6 de enero de 1861, cargo que ejerció hasta su fallecimiento en 1864. Además de ser uno de los intelectuales religiosos más influyentes de su tiempo, hombre valioso para el Perú de esa época con una gran fisonomía espiritual.  Por eso se le llamó, con justicia, el hombre de la providencia. (Edgardo de Noriega)

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